El mundo en el que vivimos ha experimentado un cambio drástico en el modo de vida en tan solo 100 años con la llegada de la revolución tecnológica. La mecanización e introducción de las maquinas en nuestro sistema de vida ha supuesto un avance a la hora de que podemos desempeñar mas actividades en un solo día. Electrodomésticos cotidianos tales como la lavadora fueron incorporados a los hogares españoles en la década de los 60, siendo percibidos para la gran mayoría como algo habitual sin el que no podrían vivir.

Del mismo modo la tecnología se fue haciendo hueco en mecanizar las tareas del hogar, el tiempo libre y  el ocio se fueron abriendo a las pantallas, en primera instancia a trasvés del cien, posteriormente, con la televisión, hasta llegar al momento actual con las Tablet y dispositivos móviles. Sin embargo esta carrera tecnológica está aún poco estudiada. Conocemos poco de cómo afecta la incorporación de las tecnologías de pantalla en el uso diario de niños, adolescentes y adultos, de qué modo afecta al modo de relacionarse entre personas o en las prácticas de una sana parentalidad. Sin embargo, la mayoría de los niños y jóvenes de nuestro país hacen un uso casi diario de las nuevas tecnologías y acceden, en muchos casos, sin supervisión parental a internet. Las cifras concretas recogidas por la universidad de Cádiz reflejan que un 50% de los padres encuestados permiten el uso de las nuevas tecnologías a sus hijos a partir de los 2 años de edad; el 57 % de los menores de 18 años hace un uso en solitario de los dispositivos; y la cifra más alarmante, es que el 87% de los encuestados lo hace sin supervisión. La media de uso de estos elementos es entre una y tres horas durante los días de diario.

Llegados a este punto, debemos detenernos y realizarnos la siguiente pregunta: ¿Tiene algún efecto el uso diario de las tecnologías en el desarrollo de los niños?

Un estudio realizado por la revista Humanidades médicas en 2015 advierte que los padres de niños menores de 3 años tienen una baja percepción del riesgo sobre las afectaciones que el consumo de las tecnologías podía producir. Considerando que dicho consumo facilita el cuidado del menor, en tanto que les permite atender otras labores. Esto favorece el consumo excesivo de las tecnologías en la infancia, educando a los niños desde muy temprano en la dependencia de estos mecanismos. Es más, el uso excesivo de nuevas tecnologías merma la creatividad. La creatividad de las personas surge en muchos momentos del aburrimiento, y, por lo tanto, contra mas entretenidos este nuestra mente, menos tiempo pasa desarrollando acciones creativas o reflexivas.

Llegados a la preadolescencia y adolescencia, son muchos los jóvenes que empiezan a desarrollar dependencia a los dispositivos móviles, es más, el uso de nuevas tecnologías se ha relacionado con síntomas psicopatológicos como la ansiedad (Gil et col., 2015). Esta sintomatología y la falta de visibilizarían por parte de los jóvenes y los propios padres genera graves dificultades en la relación entre ambos, puesto que son pocos los jóvenes que son conscientes de dicha dependencia, alegando que “soy igual o hago los mismo que el resto de jóvenes de mi edad”. La retirada por lo tanto de los dispositivos móviles u otros a modo de castigo genera en un adolescente miedo y por consiguiente una respuesta de agresiva o apática frente a la disciplina que tratan de ejercer sus padres.

Por otra parte, también se ha observado que el uso excesivo de videojuegos afecta al rendimiento académico (Llorca et col, 2010). Las modalidades online que proporcionan hoy día los videojuegos generan un compromiso del jugador con el resto del equipo, haciendo que no pueda abandonar la partida en el momento que quiera o le soliciten fuentes externas (como sus padres), generando que invierta un uso excesivo de su tiempo en este campo y desatendiendo otras actividades como las tareas académicas diarias o el tiempo dedicado a estudiar.

Por último, las redes sociales están dando pasos a nuevas formas de violencia y agresividad entre adolescentes (Barquero y Calderón, 2016). Estas agresiones son más difíciles de controlar por los padres y más fáciles de extenderse entre los jóvenes, desarrollando formas insólitas de humillación, acoso, agresividad, etc. bajo una fachada casi anónima del perpetrador de la violencia y una exposición ante el mundo del agredido.

¿Debemos renunciar a todas las tecnologías?

La respuesta obviamente es no. En primer lugar, porque es imposible escapar de la era digital, ya que no solamente está implantada en los hogares, sino que también lo hace en las aulas, en el acceso a los servicios sanitarios, en hacienda, etc. En segundo lugar, las nuevas tecnologías dan un acceso a un mundo que no podríamos conocer o acceder si no existirá internet.

A pesar de ello, debemos tomar ciertas medidas, especialmente cuando se trate de la infancia y la adolescencia:

  • No permitir a los niños hace un uso individualizado de las tecnologías, siempre compartidas con un adulto.
  • No exponer a los menores de 2 años a las nuevas tecnologías.
  • Poner un horario de uso de estas tecnologías.
  • No dejar a libre disposición de uso las nuevas tecnologías.
  • El uso de las mismas debe realizarse en los espacios comunes de la casa.
  • Supervisar los historiales de búsqueda, las webs visitadas, etc.
  • Educar a los hijos sobre los riesgos de internet.
  • Retirar los dispositivos cuando se crea que se está haciendo un uso excesivo de los mismos y solo hacerlos disponibles en fines de semana, vacaciones, etc.
  • Utilizar las nuevas tecnologías para pasar tiempo con los hijos: jugar a juegos en común, buscando información, viendo videos, etc.

A continuación se presta el enlace a una web en la que se puede encontrar mas información sobre el uso adecuado de las nuevas tecnologías: http://www.pantallasamigas.net/

Biografía:

  • Llorca, M., Bueno, G., Villar, C. y Diez, M. (2010). Frecuencia en el uso de videojuegos y rendimiento académico. II congreso internacional de comunicación 3.0.
  • Gil, F., Obrst, U., Del Valle, G. y Chamorro, A. (2015). Nuevas tecnologías ¿Nuevas patologías? El Smartphone y el fear of missing out. Revista Alama, vol. 33, 2.
  • Banquero, A. y Calderón, F. (2016). Influencia de las nuevas tecnologías en el desarrollo adolescente y posibles desajustes. Revista cúpula, 30 (2); 11 – 15.
  • García, Y., Machado, C., Cruz, O., Mejías, M., Machado, Y. y Cruz, C. (2015). Utilidades y riesgos en el consumo de nuevas tecnologías en edad temprana., desde la perspectiva de los padres. Humanidades médicas, 15 (1), 88-106.
  • Fernández, A. y Aragón, E. (2017). Las nuevas tecnologías en la primera infancia. Tesina Universidad de Cádiz.

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